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Otoño  2005 Tabula de Contenido
English version of this article (Versión Inglesa)

Consejos para Desarrollar una “Buena” Comunicación

Extraído de “Primeras Interacciones con Niños Sordociegos” por Deborah Gleason

Re-impreso con Autorización de The National Clearinghouse on Children Who Are Deaf-Blind
<http://www.tr.wou.edu/dblink>

Resumen: Los siguientes consejos fueron extraídos del artículo de DB-LINK “Primeras Interacciones con Niños Sordociegos”, disponible íntegramente en inglés y español en <http://www.tr.wou.edu/dblink/early.htm>. Este artículo presenta diversas maneras de interactuar con un niño pequeño que es sordociego y ofrece sugerencias para entregar claves sensoriales consistentes. Se entregan consejos a los cuidadores para reconocer y responder a las señales del niño sordociego. Se comparten técnicas para incentivar la exploración del ambiente.

Palabras Clave:  Programación,  sordociegos, primeras interacciones, comunicación, claves sensoriales.

El desarrollo de la comunicación temprana se basa en cuatro ideas:

Ustedes, los padres, dan los primeros y más importantes pasos para desarrollar una relación cercana y de confianza con su hijo. Una de las cosas más importantes que pueden hacer para desarrollar un sentimiento de unión y seguridad es sostener al bebé en sus brazos. Su bebé aprenderá cómo se mueve y se sentirá sano y seguro al enfrentar con usted los eventos del día. En lugar de sentirse solo y aislado en su propio mundo, comenzará a aprender que existe un mundo más grande, que incluye a las personas que lo cuidan y diversos movimientos interesantes, cosas que tocar, texturas, olores y, quizás, algunos sonidos y objetos que ver.

Cuando usted juega con su hijo, le demuestra que comparte sus intereses. Pueden practicar juntos sencillos juegos donde se asumen turnos, los que el niño puede aprender a reconocer a través de la repetición diaria. Puede interactuar de manera que estimulen al niño a tolerar que lo toquen o manipulen y en las que pueda empezar a demostrar placer durante las interacciones. Las siguientes sugerencias pueden ser útiles para que usted y su hijo aprendan a comunicarse.

“Hola. Soy yo. Juguemos”. Siempre salude a su hijo con un “hola” especial (por ejemplo, tocando su pecho o su hombro) para hacerle saber que hay alguien allí. Luego hágale saber quién es con su “señal de nombre” especial (ayudándole a sentir la barbilla o la barba áspera de su papá o el cabello de su mamá o un reloj o anillo que use siempre). Dígale qué harán juntos (por ejemplo, toque su pañal para indicarle que debe cambiarlo o muéstrele uno de sus juguetes favoritos  o un movimiento para un juego). Recuerde decirle “adiós” antes de salir, quizás haciendo una señal con su mano bajo la de él.

Establezca rutinas previsibles con un comienzo y un final claros. ¿Qué rutinas comparten usted y su hijo durante el día? Considere actividades como comer, vestirse, bañarse y jugar y piense cómo puede hacer saber a su hijo lo que ocurrirá, cuándo empezará y cuándo terminará. Tal vez tiene una manta especial en la que juegan en el suelo. Tomarla y sentarse sobre ella indicaría el comienzo del juego. Sacarla indicaría el final del juego.

Involucre a su hijo en la actividad completa. El niño aprenderá la secuencia de la actividad y desarrollará muchos conceptos a través de su participación activa en la actividad completa. Recuerde que un niño pequeño que es sordociego debe participar físicamente en toda la secuencia de una actividad para reunir la misma información que otro niño reúne simplemente observando. Por ejemplo, a la hora de comida, vayan juntos a la cocina, abra el mueble donde guarda la loza, saque un plato, saque el recipiente con comida,  abra la gaveta para sacar una cuchara y ponga la comida en el plato. Tal vez pueda calentarla en el microondas y cuando suene el timbre, ambos pueden llevar la comida caliente a la mesa. Al comienzo de la comida, su hijo puede tocar su pechera antes de que usted le ayude a ponérsela y cuando haya terminado de comer, él puede ayudarle a sacarla. Pueden llevar juntos los platos sucios al fregadero y abrir la llave de agua tibia para lavarlos. Durante la actividad, entregue al niño señales simples (hambre, comer, beber, todo listo, lavar).

Dele la oportunidad de elegir.  Durante el día, dé a su hijo elecciones: ¿brincar o mecerse? ¿galleta o jugo? ¿campanitas o slinky? ¿palmadita con las manos o pataditas con el pie? Puede enseñarle dos juguetes (por ejemplo una pelota de la risa o giggle ball y un globo de mylar) entre los que puede elegir. Si tiene cierta visión, puede colocar los juguetes donde mejor pueda verlos, moviendo cada uno alternativamente para conseguir su atención visual y observando cuál mira durante más tiempo o a cuál se acerca para tomarlo. Si no puede ver los juguetes, puede ayudarle a tocar cada juguete acercándole con cuidado los juguetes a las manos (en lugar de tomarle las manos y colocarlas sobre los juguetes) y observando cuál toca durante más tiempo, sobre cuál deja la mano puesta o intenta tomar. (A veces tendrá que adivinar cuál ha elegido).

Acuérdese de ofrecer pausas. Algunos niños necesitan más tiempo para procesar la información que están recibiendo. Es importante darles tiempo suficiente para que respondan. Si no damos al niño este tiempo, puede que no quiera seguir intentando. Respete el ritmo del niño y siga sus indicaciones. Si ha elegido la giggle ball, póngala en marcha y, después de jugar un rato, desactívela, haga una pausa y espere dejando la mano y la pelota muy cerca de la mano del niño. De este modo el niño puede controlar en parte el juego comunicándole que quiere “más”. Si va despacio y hace muchas pausas, permitirá que el niño tenga tiempo para anticiparse y responder. También se da tiempo usted mismo para observar las respuestas de su hijo.

Es posible que su hijo o hija tenga una caja de música con dibujos móviles que se iluminan y que le gusta mucho, pero no tiene la capacidad motriz para girar la manivela y hacerla funcionar. Usted y su hijo tocan la caja de música, hacen una pausa y luego usted la enciende para que él la escuche. Sin embargo, cuando la música y las luces se apagan, usted no la vuelve a hacer funcionar inmediatamente, sino que espera con su mano y el juguete cerca de las manos del niño esperando que le dé una señal, como tocar el juguete o su mano o mover los brazos o decir que quiere más. Luego, usted responde inmediatamente a su petición haciendo funcionar la caja.

Esté atento a sus señales. Esté atento a señales o claves que el niño podrá dar para indicarle que está “listo” para comunicarse y participar en juegos donde se asumen turnos. El niño podrá avisarle de que quiere continuar con el juego o que ya no quiere jugar más o que necesita un descanso en la comunicación / interacción. Puede que dé pataditas, mueva los brazos, haga sonidos, se acerque a tocarle la mano o el juguete, o entregue alguna otra señal. Cuando ya no indica que quiere “más”, puede ofrecerle otra opción de actividades para jugar. Esté atento a lo siguiente: el niño está tranquilo pero alerta, se orienta hacia la persona o actividad, intenta alcanzar o acercarse a la persona o actividad o se expresa con la voz. Los niños tienen muchas maneras de comunicar que les gustaría continuar con la interacción. Esté atento a pequeños movimientos con las manos o pies, una sonrisa, la boca abierta. Mantenga el contacto físico (deje que el niño se apoye en usted o que mantenga su mano en usted o que siente cerca de modo que su pierna toque la suya). Las siguientes claves le indicarán que el niño ha tenido suficiente y quiere un descanso: vuelve la cabeza o se da vuelta, se inclina hacia atrás, se pone rígido, se queja o llora, se retrae, hace cosas auto estimulantes como mover la cabeza o meterse el dedo en el ojo, cierra los ojos o la boca, o desvía la atención a otro objeto o actividad (tira de una manta, se chupa el dedo, etc.) Entender estas señales y responder adecuadamente es muy importante en las primeras interacciones.

Inventen sus propios juegos. Ahora a lo mejor quiere jugar uno de los juegos favoritos que inventaron juntos. Empiece tocándole los dedos de los pies y luego mueva lentamente las manos hacia sus piernas, su pecho, haga una pausa en su barbilla, luego toque sus mejillas y termine con un “beso de esquimal”, frotando la nariz y cara con la del niño. Como este juego lo juegan juntos a menudo y siempre de la misma manera, el niño ha aprendido a anticipar lo que va a pasar. A lo mejor nota cómo se va entusiasmando cada vez más a medida que anticipa el “beso” divertido del final. Puede que también empiece a mover la cabeza o intente tocarle la cara. Cuando vuelve a colocar las manos en los dedos de los pies, puede que dé pataditas indicándole que quiere jugar otra vez.

Exploren el mundo juntos (“mano sobre mano”). Es muy importante que los miembros de la familia recuerden que si un niño tiene una visión y audición limitada, él no está conciente de que ambos están “mirando” el mismo objeto o participando en la misma actividad (¡por ejemplo puede que el niño no esté conciente de que las otras personas comen!). Ayudar a su hijo a entender que los otros comparten las mismas experiencias con él es un factor importante para establecer relaciones y construir la auto-estima .

Las manos de un niño sordociego se transforman en sus oídos, ojos y voz. Si él está explorando un juguete, únase a él poniendo suavemente uno de sus dedos bajo la parte de sus manos. En forma similar, si desea mostrar algo a un niño, incentívelo a poner sus manos sobre las suyas mientras se acerca al objeto. De esta manera pueden explorar juntos. Luego puede sacar suavemente su mano para que pueda jugar solo.

Estas estrategias enviarán un mensaje al niño de que está disfrutando con él y no simplemente manipulándolo. Cuando se manipulan las manos de un niño mano sobre mano durante una tarea, a menudo su reacción será sacarlas. Sin embargo, si un niño aprende a buscar sus manos para compartir y explorar, estará fomentando naturalmente un deseo más fuerte de tratar de alcanzarlo para obtener información y nuevamente, construyendo una sensación de autoestima más fuerte.

 Únase a su hijo en su juego. ¿Qué es interesante o divertido para su hijo? Quizás tenga uno de sus platos de metal brillante lleno de papel mylar de colores resplandecientes y a él le guste mover sus manos sobre el papel reflectante en el plato. Puede sentarse frente a él con sus manos parcialmente bajos las suyas en el plato. Después de que mueve sus manos en el papel, puede asumir un turno para arrugar el papel. El sentirá el movimiento de sus dos manos y el papel debajo de sus manos y sabrá que usted comparte su interés. Haga una pausa para que el pueda asumir otro turno. Mientras asume y entrega turnos, está teniendo una “conversación” inicial sobre algo de interés para su hijo. Al principio, su hijo puede golpear accidentalmente con su brazo su piano de juguete con sonido y luces, sin darse cuenta de que ha causado el sonido y que las teclas se iluminan. Con experiencias repetidas, este movimiento será más voluntario a medida que se da cuenta de que él hizo que algo sucediera. Puede unirse a él tocando mientras inventa un juego de turnos. Primero, él golpea el piano, luego usted toma el turno, hace una pausa y espera que él repita su turno. Uniéndose a su hijo en un movimiento o actividad que a él le gusta, siguiendo su guía e imitando los movimientos y/o sonidos del niño, usted y su hijo pueden compartir muchas “conversaciones” agradables.

Estimule el uso de toda la información sensorial. Ayude a su hijo sordociego a que aprenda a utilizar la visión y audición para actividades funcionales y a interpretar las visiones y sonidos limitados disponibles. Acérquese al niño suavemente para comunicarle que está listo para relacionarse; no lo “sorprenda” con sonidos abruptos ni tocándolo inesperadamente. Ponga atención e imite toda acción o sonido; invítelo a que tome otro turno; hágale saber que comparte sus intereses. Ofrezca avisos mediante el tacto y claves de objetos constantes para indicarle el principio de una actividad y utilice movimientos y el contacto corporal durante sus interacciones.

Adapte el ambiente. Cree espacios claramente definidos para que el niño juegue y explore; proporcione óptimos contrastes visuales y respuestas auditivas; incluya juguetes y materiales con características sensoriales que el niño apreciará (por ej.: juguetes brillantes reflectantes como un globo de mylar, juguetes que vibran y juguetes sonoros de fácil activación que den una respuesta auditiva dentro del radio de audición utilizable del niño). Puede colocar los objetos en donde el niño pueda encontrarlos, colgando de la cuna, de una silla alta o del asiento del automóvil o en un móvil colgante o algún otro lugar especial para el juego. De esta forma, el niño no los “perderá”. También pueden colocarse de modo que todos los movimientos del niño produzcan un resultado. Tiene que proporcionar oportunidades que no sólo estimulen al niño para que se relacione con el entorno y las personas y objetos que hay en él, sino que también traigan consigo resultados para que pueda hacer la conexión de “Yo hice algo. Yo hice que ocurriera”. El niño que da pataditas mientras está acostado sobre una colchoneta llena de agua puede que no se dé cuenta en un principio de que ha causado el movimiento que está sintiendo. No obstante, tras varias experiencias, “La colchoneta sólo se mueve cuando yo me muevo”, el niño aprenderá que puede hacer que algo ocurra. Este niño se relacionará de manera más activa con el mundo.

Monitoree los niveles de estimulación. Esté consciente del tipo y cantidad de estimulación sensorial que el niño puede absorber en un momento dado y ajuste las actividades y materiales de manera correspondiente. Asegúrese de monitorear y eliminar el ruido de fondo y los efectos visuales que causan confusión.

Utilice claves adecuadas. Use claves simples, consistentes y adecuadas que el niño pueda entender. Las claves deben estar claramente relacionadas con la actividad desde la perspectiva de su hijo y ser entregadas justo antes de que comience la actividad. Por ejemplo, para comunicarle que es hora de bañarse, puede introducir su pie en el agua, señalizar “baño”, hacer una pausa para observar su respuesta, luego empezar a ponerlo en la bañera. De esta forma, su hijo aprenderá a anticipar actividades familiares; su mundo será predecible e interesante y el niño desarrollará una relación de confianza con las personas que lo cuidan.

Exponga su hijo al lenguaje. Los niños escuchan mucho lenguaje oral antes de aprender a hablar. En forma similar, un niño pequeño con sordoceguera necesita involucrarse en un ambiente rico en todo tipo de formas de comunicación. Esto puede incluir palabras, signos, gestos, claves táctiles, claves de objetos, claves de movimiento, claves contextuales, claves visuales o auditivas. Entregue a su hijo lenguaje de cualquier forma que pueda entender. Es importante exponer al niño al lenguaje de señas. Cuando use claves de objetos, asócielas con signos simples. Cuando responda a la comunicación de su hijo, ofrezca signos simples. Como padre, instintivamente puede discriminar entre un llanto de hambre y un llanto de dolor. Como madre, responderá al llanto del bebé diciendo “Oh, tienes hambre”, debemos entregar la misma respuesta usando signos de modo que el niño gradualmente aprenda que “cada vez que tengo hambre y lloro, mamá hace esto; quizás si hago lo mismo no necesitaré llorar.

Ayude a su hijo a relacionarse con otros. A medida que empieza a relacionarse con otros niños, usted puede actuar como facilitador. Ayude a otros niños a que aprendan maneras efectivas de entender y responder. Ayúdelos a aprender a usar sus manos para entregar claves y para jugar juntos de una manera adecuada que incentive la participación y exploración activa de ambos niños.

Practicar juegos es mucho más que simplemente jugar. A través del juego, su hijo puede aprender mucho:


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Last Revision: September 1, 2010